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¿Cuáles son los posibles desenlaces del conflicto venezolano?

Venezuela vive una crisis política, económica y social desde principios del 2013, cuando el presidente Hugo Chávez falleció a causa de cáncer que padecía. El fallecimiento del caudillo venezolano derivó en que el vicepresidente Nicolás Maduro asumiera el poder. En las elecciones parlamentarias de 2015, la oposición obtuvo 112 de los 167 escaños disponibles, logrando alcanzar así la mayoría calificada en la Asamblea Nacional. Esto generó un cambio en las fuerzas políticas, pero las subsiguientes votaciones de gobernadores y alcaldes evidenciaron las irregularidades en las instituciones electorales.

Ante la presión política tanto nacional como internacional, en 2018 se llevaron a cabo elecciones anticipadas para la presidencia, en la cual resultó reelecto Nicolás Maduro. Sin embargo, muchos observadores internacionales y asociaciones civiles reportaron irregularidades, llevando a que varios gobiernos calificaran esta elección como fraudulenta.

Lo anterior llevó a que Juan Guaidó, líder de la oposición y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, desconociera a Maduro como presidente. Argumentó, con base en la Constitución venezolana, que el presidente de la Asamblea Nacional tiene facultad para asumir control sobre el Ejecutivo dado que el proceso por el cual Maduro asumió el poder fue ilegítimo. Declaró que su presidencia será de carácter interina y que convocará a elecciones libres. Al poco tiempo de su toma de protesta, varios países reconocieron a Guaidó como presidente legítimo, incluyendo a 11 de los 14 países que conforman el Grupo Lima, una instancia multilateral que tiene por objetivo dar seguimiento y buscar una salida pacífica a la crisis en Venezuela. Sin embargo, a pesar de la presión diplomática en contra de Maduro, éste aún cuenta con apoyo del ejército, lo que le da control sobre el territorio venezolano.

Es por esto por lo que -paradójicamente- la salida de Maduro del poder podría generar mayor inestabilidad. Dependiendo de las condiciones y de la posición que asuman las fuerzas armadas, si las presiones sobre Maduro lo fuerzan a renunciar, podría no ser la oposición, es decir, Guaidó, quien asuma el poder, sino los actores más cercanos a las instituciones oficialistas. Bajo estas condiciones, una guerra civil entre múltiples facciones podría ser uno de los escenarios probables.

Además, hay que notar que muchas de las políticas que heredó el chavismo aún tienen legitimidad para muchos venezolanos. A pesar de las críticas a Maduro por su mala gestión económica y los medios que ha utilizado para extender su mandato, la ideología socialista aún es fuerte en Venezuela, de acuerdo con Ronal Rodríguez, académico del Observatorio Venezolano de la Universidad del Rosario en Colombia. A pesar de que Guaidó ha prometido una transición democrática, no se ha pronunciado en contra de las políticas heredadas de la era chavista. Aún no la oposición logra tomar el poder, la legitimidad y estabilidad de su gobierno dependerán de su capacidad para incentivar el crecimiento económico y regresar a las familias venezolanas el acceso a una canasta básica de insumos.

Otro escenario es que las fuerzas armadas opten por tomar el control del gobierno ante la ausencia de Maduro. Las fuerzas armadas tienen un historial de represión en Venezuela y muchos temen que el ejército decida no convocar a elecciones hasta restablecer el orden social.

No hay que olvidar que hay intereses de parte de varias potencias mundiales en el conflicto venezolano. En este sentido, China y Rusia expresaron su apoyo al régimen de Nicolás Maduro en el Consejo de Seguridad en la ONU; así, se pronunciaron en contra de un posible embargo petrolero por parte de Estados Unidos. Los intereses geopolíticos son claros ya que Rusia y China tienen fuertes inversiones en el sector petrolero en Venezuela que se verían afectados si Estados Unidos sigue adelante con sanciones económicas o si el gobierno que supla al de Maduro es pro estadounidense. En 2015, Maduro realizó un viaje a China, Rusia y a varios países en Medio Oriente. En este viaje aseguró una inversión de 20 mil millones de dólares por parte de China y financiación por parte algunos bancos de países de la OPEP. Evidentemente, esto no fue suficiente para frenar la crisis económica, pero es claro que este tipo de giras en busca de apoyo reconfiguran lealtades políticas.

Es por ello por lo que existe también el escenario de una intervención indirecta. Varios oficiales de Estados Unidos han declarado que no se está planeando una intervención militar, pero el vicepresidente Mike Pence prometió apoyo incondicional al gobierno de Guaidó en la reciente reunión del Grupo de Lima en Bogotá. El gobierno de Estados Unidos ha enviado asistencia humanitaria a las fronteras de Venezuela con Brasil y Colombia, a lo cual Maduro ha respondido cerrándolas. Impedir el paso a asistencia humanitaria parece revelar que Maduro no se retirará del poder por la vía pacífica, elevando el riesgo de que Washington opte por proveer de armamento a países vecinos, quienes podrían intervenir en Venezuela en aras de garantizar la protección de refugiados y el envío de asistencia humanitaria.

 

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Photo by Andrés Gerlotti on Unsplash