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¿Huawei amenaza la ciberseguridad mundial?

Desde la revolución en telecomunicaciones suscitada por el uso masivo de Internet, la gestión de sistemas informáticos se ha vuelto parte esencial de la estrategia de seguridad de los gobiernos alrededor del mundo. En un principio, se podía inferir la identidad de quienes sustraían información pública por su modus operandi y por el tipo de información robada, ya que -generalmente- correspondía a motivaciones políticas. Sin embargo, actualmente, la cantidad de información disponible en internet y que puede ser objeto de robo es masiva. Al incrementarse exponencialmente el número de usuarios y de servidores de la red, los autores de ataques cibernéticos se vuelven prácticamente invisibles.

Aun así, es posible conocer el país de origen de un ataque cibernético, pero no la identidad de los autores; es decir, si se trata de ataques llevados a cabo por particulares o por gobiernos. De acuerdo con un estudio publicado por Fortune Magazine en 2015, le puede tomar hasta 205 días a una organización para darse cuenta de que fue víctima de un hackeo. Así, para cuando las organizaciones lo descubren, generalmente ya es muy tarde.

Actualmente, la mayor amenaza a la ciberseguridad de organizaciones y gobiernos, son -justamente- gobiernos extranjeros, no así particulares. Por tal motivo, se han incrementado los casos mediáticos de hackeos o ataques cibernéticos, principalmente llevados a cabo por Rusia y Corea del Norte. Por ello, los países occidentales han incrementado sus esfuerzos y medidas para prevenirlos. Esto explica la creciente preocupación que genera la entrada de empresas de telecomunicaciones extranjeras a sus mercados.

A lo largo de 2018, varias instancias del gobierno de Estados Unidos han manifestado la posibilidad de ser víctimas de ataques cibernéticos por parte del gobierno chino. En consecuencia, el presidente Donald Trump prohibió que funcionarios de su gobierno utilizaran dispositivos de marcas chinas. Asimismo, el director del FBI, Chris Way, declaró recientemente que permitir el posicionamiento de empresas extranjeras que no comparten los valores estadounidenses representa un grave riesgo para su país. Una de las empresas que causa alarma entre el gobierno de EE. UU. es Huawei; el arresto de su directora financiera es muestra de estas preocupaciones.

Huawei es la compañía en telecomunicaciones con mayor crecimiento a nivel mundial y recientemente rebasó a Apple en participación del mercado de dispositivos móviles. Se espera que se convierta en la proveedora líder de teléfonos inteligentes de quinta generación (5G). Para que ello ocurra, necesita incrementar la inversión en infraestructura en telecomunicaciones para la creación de la red 5G. Aunque Huawei ha expresado que no tiene vínculos con el gobierno chino, varios gobiernos temen que una red de tal nivel tecnológico incremente las capacidades de espionaje de los servicios de inteligencia del gigante asiático.

Los intentos de occidente por frenar a Huawei ya escalaron a nivel político. El 1° de diciembre pasado, Washington solicitó a Ottawa el arresto de la directora financiera de la marca china, Meng Wanzhou, bajo el argumento de que Huawei ayuda Irán a esquivar sanciones impuestas por la administración de Trump, a través de una filial de la empresa.

China reaccionó argumentando que este discurso basado en la protección de la seguridad nacional de EE. UU. es solo una excusa para frenar la expansión de Huawei. El gobierno chino lanzó una campaña diplomática tanto en Canadá como en Washington para que dejaran en libertad a Wanzhou, incluso llegando a arrestar a un ciudadano canadiense establecido en China. El país asiático logró que se le diera el beneficio de arresto domiciliario a la directora de Huawei.

Tal es la preocupación que China causa a occidente que los gobiernos de Alemania e Inglaterra impulsaron cambios a sus leyes para evitar que empresas extranjeras tengan una participación mayor al 15% en proyectos de sectores estratégicos (entre ellos, el de telecomunicaciones). Esto limita la posibilidad de que Huawei, entiéndase China, se convierta en la principal proveedora de la red 5G en estos países.

Por otro lado, en recientes declaraciones, el vicepresidente de la Comisión Europea, Andrus Ansip, señaló que la Unión Europea debe temer que el gobierno chino obtenga información privada de sus ciudadanos a través de dispositivos de empresas como Huawei. En este sentido, la Comisión Europea considera que las inversiones de empresas chinas representan un riesgo a la soberanía y seguridad de los Estado miembros; a la Comisión le preocupa la posibilidad de que empresas chinas privadas colaboren con los servicios de inteligencia de su gobierno.

Este eventual despliegue de la red 5G ha motivado a Estados Unidos a liderar un frente en contra del aumento de presencia china en virtualmente todo el mundo. Además de los gobiernos europeos, Japón, Australia y Nueva Zelanda se han sumado al bloqueo de la participación de empresas chinas en sus mercados de telecomunicaciones para evitar hackeos a sus sistemas.

 

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Photo by Kamil Kot on Unsplash