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Industria maquiladora en jaque

En días recientes, estalló un conflicto laboral en la industria maquiladora de Matamoros, Tamaulipas. El conflicto se originó posterior a la publicación del “Decreto de Estímulos Fiscales para Región Frontera-Norte” emitido por el Gobierno de la República, mediante el cual el salario mínimo en 43 municipios fronterizos se duplicaría. Con base en este decreto, los empleados de las maquiladoras demandaron un aumento salarial directo al tabulador del 20% y un bono anual de 32 mil pesos.

De las 42 maquiladoras que entraron en paro el pasado viernes 25 de enero, 19 de ellas, al día de hoy, ya han aceptado a aumentar el sueldo a los trabajadores y otorgar el bono diferido en cuatro pagos a lo largo del año. Sin embargo, ya son tres las empresas que optaron por mover sus operaciones a otras ciudades debido a que consideraron que las demandas salariales son desmedidas. Derivado del paro de trabajadores y el cierre de empresas, se reportan pérdidas en la ciudad por más de 100 millones de dólares desde el inicio de la huelga.

¿Cuáles son los riesgos que este conflicto laboral presenta?

En primer lugar, hay que tomar en cuenta que no se trata de demandas sindicales, sino que los trabajadores fueron asesorados por la abogada Susana Prieto quien, vale la pena recordar, ya ha participado en otros movimientos de trabajadores en la frontera norte de nuestro país. Es ella quien se ha convertido en la portavoz extraoficial del movimiento y ha logrado coordinar a trabajadores de diversas empresas, dejando a sus representaciones sindicales al margen.

En virtud de lo anterior, existe un alto riesgo de contagio, empujado principalmente por el activismo de la abogada antes mencionada y por las redes sociales. A pesar de que algunas empresas ya llegaron a un acuerdo con sus trabajadores, en otras aún se están llevando a cabo negociaciones. Mientras más se extienda el conflicto, más probabilidad existe de que en otros municipios donde es aplicables el decreto de estímulo fiscal se sumen al movimiento. Vale la pena mencionar que este decreto no estaba dirigido a mejorar prestaciones de los trabajadores de las maquiladoras, sino mejorar el salario mínimo; los obreros de las maquilas tienen salarios superiores al mínimo, por lo que no eran parte de la población objetivo de este programa de estímulos.

La comunicación entre trabajadores ha logrado sobrepasar los mecanismos “tradicionales” de negociación. Como se mencionó, los sindicatos no están desempeñando un papel protagónico en este conflicto, por lo que algunas empresas han emitido comunicados solicitando a los trabajadores atenerse a los mecanismos de negociación formales. Debido a que varios trabajadores se negaron a seguir el proceso formal de emplazamiento del paro laboral, varias empresas intentaron disuadir al movimiento con la amenaza de despidos. Sin embargo, gracias a las redes sociales y a la abogada Prieto trabajadores de diferentes maquiladoras lograron mantenerse organizados y difundir sus actividades.

Además de facilitar la comunicación, las redes sociales han servido a los trabajadores para legitimar sus demandas. Trabajadores de todo el mundo han publicado mensajes de apoyo al movimiento en Matamoros.

Segundo, existe el riesgo de interrupción de disrupción en cadenas de suministro. La mayoría de las empresas en Matamoros son maquiladoras. La maquila es una alternativa para que empresas manufactureras -particularmente las estadounidenses en el sector automotriz- subcontraten las operaciones para la producción de bienes intermedios. Los paros laborales detienen la producción de estos bienes, ocasionando retrasos en tiempos de entrega de productos finales a nivel global. Por ejemplo, Carlos Rubio, director general de una de las empresas que optaron por salir de Matamoros, declaró en una entrevista la imposibilidad de garantizar la entrega de sus productos a los clientes.

En muchas ocasiones, diluir costos implica concentrar riesgos. Para reducir costos, la cadena de suministro tiende a expandirse hacia localidades con mayor riesgo político. En estas localidades, las condiciones económicas presentan una oportunidad de ahorro. Sin embargo, las condiciones políticas presentan costos elevados y que -si no se gestionan – sobrepasan el potencial ahorro.

La recomendación es diseñar un sistema que ayude a mitigar los riesgos que tienden a concentrarse en un sólo punto de la cadena. Por ejemplo, si una empresa necesita instalarse en localidades de alto riesgo político para mantener sus costos competitivos, puede dedicar esfuerzo a crear canales de comunicación con actores políticos clave en aras de mitigar potenciales hostilidades (tal como lo hizo Royal Caribbean cuando decidió instalarse en Haití).

Tercero, existe el riesgo de impactar negativamente la reputación de México como centro de inversión. Desde que su apertura comercial con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, México se ha posicionado como uno de los principales centros manufactureros a nivel mundial gracias a que nuestra localización geográfica facilita la integración de cadenas globales de suministro. No obstante lo anterior, las perspectivas de crecimiento de las principales instituciones financieras a nivel mundial y nacional han rectificado a la baja la estimación de crecimiento para nuestro país para los próximos años. Asimismo, la encuesta anual de CEO’s de PWC, dada a conocer en la pasada edición del Foro Económico de Davos, Suiza, señala que los inversionistas han perdido el interés por hacer negocios en México.

Así, en medio de este ambiente adverso para la economía mexicana, los conflictos sociales y labores solo suman a la mala imagen de México ante el mundo. Por ejemplo, aunque Tamaulipas concentra un tercio del comercio entre México y EE. UU., es el estado que menor confianza inspira a los inversionistas. Esta desconfianza está relacionada con el clima de inseguridad que la entidad ha vivido desde hace décadas. Este conflicto laboral genera mayores presiones al clima de negocios y obstaculiza -aún más- la atracción de inversiones en el estado. Dado que la industria maquiladora representa aproximadamente el 70% de la economía de Matamoros, se vislumbra -lamentablemente- una época difícil para los trabajadores y para la industria en general.

Lo que está ocurriendo en Matamoros es muestra de los riesgos políticos que una nueva administración, en cualquier nivel de gobierno, genera a la actividad productiva. Asimismo, nos ayuda a ser conscientes de que programas que en teoría debieran apoyar la inversión, podrían terminar teniendo resultados contrarios cuando no se estudian todas las consecuencias de su implementación ni se mide el pulso o sentimiento social de la población objetivo de los programas.

Por otro lado, vemos cómo la falta de actores que tomen responsabilidad por el conflicto laboral ha permitido que crezca. Así, uno de los estados que podría tener las mayores oportunidades para comerciar con Estados Unidos es, a su vez, el estado que posiblemente redefina la política laboral en México o, por lo menos, en la zona fronteriza.

 

Riesgos Políticos puede ayudar a que tu empresa esté preparada para enfrentar conflictos como el aquí descrito, escríbenos a info@riesgospoliticos.com.mx para brindarte una asesoría personalizada.

 

Photo by Christopher Burns on Unsplash