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La guerra que viene por el liderazgo tecnológico

Según expertos en el tema, China y Estados Unidos se encuentran en una competencia para liderar el mundo de la tecnología, lo que ha provocado tensiones entre ambos países. El pasado 1 de diciembre del 2018, fue detenida en Vancouver, Canadá, Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija del fundador de dicha compañía, por supuesta violación de las sanciones de Estados Unidos contra Irán.

Huawei, es la compañía de origen chino más importante en fabricación de componentes para el desarrollo de redes móviles de quinta generación o 5G. Se espera que esta tecnología (5G) cree un nuevo ecosistema del Internet de las Cosas, satisfaciendo las necesidades de comunicación de miles de millones de dispositivos conectados a la red. Se han encontrado razones para pensar que Irán es simplemente un pretexto de Estados Unidos para frenar el desarrollo de este gigante tecnológico. Hay que tomar en cuenta que en diversas ocasiones EE. UU. ha utilizado penalizaciones comerciales y financieras con fines políticos.

Esto demuestra que las aspiraciones tecnológicas de China han despertado preocupaciones en EE. UU. En este sentido, el presidente Donald Trump ha dicho que la guerra comercial con China protegerá la dominancia estadounidense y frenará los planes de Pekín de alcanzar la supremacía económica y tecnológica – de acuerdo con el New York Times.

Por otro lado, en 2015, China aprobó un plan estratégico conocido como “Made in China 2025”, una iniciativa que busca el desarrollo de diez sectores clave de alta tecnología para modernizar su base manufacturera, por ejemplo, en el aeronáutico y robótico. Uno de los principales objetivos es que, para 2025, Pekín sea autosuficiente en un 70% en estos sectores de alta tecnología. Aunado a esto, Jun Canrong, decano asociado de la Escuela de estudio internacional de la Universidad Renmin de Pekín, manifestó que “Incluso si EE.UU. intenta bloquear el desarrollo de China, no tendrá éxito, puesto que el enorme mercado interno de China, por sí solo es suficiente para impulsar una industria madura de la IA (Inteligencia Artificial)”.

Made in China 2025” ya ha dado de qué hablar. En medio de la crisis aeronáutica generada por los accidentes aéreos del Boeing 737 Max, que los ha forzado a permanecer en tierra y a contemplar la posible cancelación de más de 5,000 unidades, China anunció a los mercados internacionales la llegada de un avión que le hará competencia, el C919 de la empresa COMAC, el cual tiene una capacidad de entre 168 y 190 pasajeros. Esta aeronave representará una alternativa a los aviones de Boeing y un nuevo competidor en el mercado aeronáutico dominado por Airbus y Boeing.

Hasta el momento, se han solicitado 815 unidades del COMAC C919. Quienes han mostrado intereses por este avión son, principalmente, compañías locales y pequeñas compañías de países con gran dependencia de China. El COMAC C919 cuesta casi la mitad del precio de sus competidores, pero aún le hace falta mejorar su eficiencia energética, lo cual lo pone en una ligera desventaja.

Cabe mencionar que China es el principal mercado de Boeing, con el 25% de los aviones de esta compañía estadounidense. Boeing incluso cuenta con una planta de fabricación en China, y tiene alianzas estratégicas con empresas chinas que suministran sus componentes. Así, un nuevo competidor chino en el sector puede traer como consecuencia reajustes en el mercado aeronáutico asiáticos. Boeing se verá forzado a adaptarse a estos cambios. Sin embargo, derivado de la crisis generada por los accidentes de dos 737 Max, Boeing se encuentra en una situación muy delicada para comprometerse con el desarrollo de nuevas aeronaves.

Esta situación beneficia a China para imponer medidas recíprocas contra Estados unidos por el caso Huawei. China fue el primer país en ordenar a sus aerolíneas la suspensión de vuelos de los aviones Boeing 737 Max. Además, actualmente se están llevando a cabo negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Uno de los puntos en discusión es la exportación de aviones Boeing 737 Max al país asiático. Así, queda en China, vista la crisis ocasionada por estos aviones, cómo proseguir con las pláticas, y que posición tomar para verse beneficiados.

Sin duda alguna, China ha dado mucho de qué hablar. Por un lado, el caso Huawei expone las preocupaciones del gobierno de EE. UU. por el ascenso chino en materia tecnológica, lo que podría arrebatarles su liderazgo. Por el otro, China ha sido clara en sus intenciones de liderear el sector de la tecnología mundial y la llegada del COMAC C919 lo acerca más a su objetivo.

 

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Photo by Lachlan Gowen on Unsplash

¿Huawei amenaza la ciberseguridad mundial?

Desde la revolución en telecomunicaciones suscitada por el uso masivo de Internet, la gestión de sistemas informáticos se ha vuelto parte esencial de la estrategia de seguridad de los gobiernos alrededor del mundo. En un principio, se podía inferir la identidad de quienes sustraían información pública por su modus operandi y por el tipo de información robada, ya que -generalmente- correspondía a motivaciones políticas. Sin embargo, actualmente, la cantidad de información disponible en internet y que puede ser objeto de robo es masiva. Al incrementarse exponencialmente el número de usuarios y de servidores de la red, los autores de ataques cibernéticos se vuelven prácticamente invisibles.

Aun así, es posible conocer el país de origen de un ataque cibernético, pero no la identidad de los autores; es decir, si se trata de ataques llevados a cabo por particulares o por gobiernos. De acuerdo con un estudio publicado por Fortune Magazine en 2015, le puede tomar hasta 205 días a una organización para darse cuenta de que fue víctima de un hackeo. Así, para cuando las organizaciones lo descubren, generalmente ya es muy tarde.

Actualmente, la mayor amenaza a la ciberseguridad de organizaciones y gobiernos, son -justamente- gobiernos extranjeros, no así particulares. Por tal motivo, se han incrementado los casos mediáticos de hackeos o ataques cibernéticos, principalmente llevados a cabo por Rusia y Corea del Norte. Por ello, los países occidentales han incrementado sus esfuerzos y medidas para prevenirlos. Esto explica la creciente preocupación que genera la entrada de empresas de telecomunicaciones extranjeras a sus mercados.

A lo largo de 2018, varias instancias del gobierno de Estados Unidos han manifestado la posibilidad de ser víctimas de ataques cibernéticos por parte del gobierno chino. En consecuencia, el presidente Donald Trump prohibió que funcionarios de su gobierno utilizaran dispositivos de marcas chinas. Asimismo, el director del FBI, Chris Way, declaró recientemente que permitir el posicionamiento de empresas extranjeras que no comparten los valores estadounidenses representa un grave riesgo para su país. Una de las empresas que causa alarma entre el gobierno de EE. UU. es Huawei; el arresto de su directora financiera es muestra de estas preocupaciones.

Huawei es la compañía en telecomunicaciones con mayor crecimiento a nivel mundial y recientemente rebasó a Apple en participación del mercado de dispositivos móviles. Se espera que se convierta en la proveedora líder de teléfonos inteligentes de quinta generación (5G). Para que ello ocurra, necesita incrementar la inversión en infraestructura en telecomunicaciones para la creación de la red 5G. Aunque Huawei ha expresado que no tiene vínculos con el gobierno chino, varios gobiernos temen que una red de tal nivel tecnológico incremente las capacidades de espionaje de los servicios de inteligencia del gigante asiático.

Los intentos de occidente por frenar a Huawei ya escalaron a nivel político. El 1° de diciembre pasado, Washington solicitó a Ottawa el arresto de la directora financiera de la marca china, Meng Wanzhou, bajo el argumento de que Huawei ayuda Irán a esquivar sanciones impuestas por la administración de Trump, a través de una filial de la empresa.

China reaccionó argumentando que este discurso basado en la protección de la seguridad nacional de EE. UU. es solo una excusa para frenar la expansión de Huawei. El gobierno chino lanzó una campaña diplomática tanto en Canadá como en Washington para que dejaran en libertad a Wanzhou, incluso llegando a arrestar a un ciudadano canadiense establecido en China. El país asiático logró que se le diera el beneficio de arresto domiciliario a la directora de Huawei.

Tal es la preocupación que China causa a occidente que los gobiernos de Alemania e Inglaterra impulsaron cambios a sus leyes para evitar que empresas extranjeras tengan una participación mayor al 15% en proyectos de sectores estratégicos (entre ellos, el de telecomunicaciones). Esto limita la posibilidad de que Huawei, entiéndase China, se convierta en la principal proveedora de la red 5G en estos países.

Por otro lado, en recientes declaraciones, el vicepresidente de la Comisión Europea, Andrus Ansip, señaló que la Unión Europea debe temer que el gobierno chino obtenga información privada de sus ciudadanos a través de dispositivos de empresas como Huawei. En este sentido, la Comisión Europea considera que las inversiones de empresas chinas representan un riesgo a la soberanía y seguridad de los Estado miembros; a la Comisión le preocupa la posibilidad de que empresas chinas privadas colaboren con los servicios de inteligencia de su gobierno.

Este eventual despliegue de la red 5G ha motivado a Estados Unidos a liderar un frente en contra del aumento de presencia china en virtualmente todo el mundo. Además de los gobiernos europeos, Japón, Australia y Nueva Zelanda se han sumado al bloqueo de la participación de empresas chinas en sus mercados de telecomunicaciones para evitar hackeos a sus sistemas.

 

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Photo by Kamil Kot on Unsplash