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Sin cerrarla, las afectaciones en la frontera a la economía

Ante fallas en la negociación entre ambos gobiernos, el presidente Trump amenazó con cerrar la frontera con México para combatir la inmigración indocumentada hacia Estados Unidos. Varios analistas mexicanos aducen que se trata de una táctica de Trump para presionar al gobierno federal a cumplir con sus términos en la agenda migratoria bilateral.

Trump comunicó en Twitter que haría un llamado a las fuerzas armadas para frenar el flujo de migrantes centroamericanos. Unos días después, la amenaza se volvió menos drástica y, por ende, más factible, al decir que, si el gobierno mexicano no lograba frenar el paso de migrantes y de drogas a Estados Unidos, impondría aranceles a México. Según Felicia Sonmez de The Washington Post, Trump disminuyó el tono de su amenaza gracias a la presión ejercida por líderes de las empresas más influyentes de EE. UU.

Sin embargo, decisiones como éstas afectan a empresas de todos los tamaños y a lo largo de varios sectores en ambos países. A final de cuentas, EE. UU. es el primer socio comercial de México (México es el tercero de EE. UU.) e intercambian un total de bienes y servicios valuado en más de 600 MMD, de acuerdo con estimaciones de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU.

¿Qué ocurre con empresas exportadoras que no son “manos pesadas” o “influyentes” en sus respectivos países? El Economista publicó un artículo explicando que muchas empresas en Querétaro y Jalisco están sufriendo pérdidas por retrasos de siete a nueve horas en la frontera, derivado de la falta de agentes aduanales que se encuentran atendiendo temas migratorios en lugar de agilizar el comercio.

Similar a lo que ocurrió en los puertos de California en 2014, se está produciendo un congestionamiento de remolques en la frontera, causando retrasos en entregas y cancelación de pedidos. Estos retrasos anuncian lo catastrófico que sería para las empresas exportadoras un cierre total de la frontera, lo cual significaría pérdidas acumuladas superiores a 1,000 MDD diarios, de acuerdo con Landeros Volquarts, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior de Occidente.

El Economista reportó que, para varios estados de nuestro lado de la frontera, EE. UU. es el principal destino de sus productos de exportación, de los cuales entre 65 y 70% se mueve a través de carretera. También es importante notar que el comercio de varios estados americanos -como Texas, California y Michigan- también tienen como principal destino a México. Tan sólo Texas tuvo un intercambio comercial con nuestro país de más de 18 MMD en julio de 2018.

Estas cifras son evidencia de cómo una política emanada de esferas elevadas del gobierno puede contaminar otras agendas políticas -en este caso, la comercial- y tener repercusiones en la actividad cotidiana de empresas, tanto en México como EE. UU., de todos tamaños y de diferentes sectores.

 

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Photo by Matthew T Rader on Unsplash

Accidentes de los aviones Boeing, ¿pueden afectar a México?

Boeing se encuentra en la mira internacional debido a los accidentes de los aviones tipo B737 Max en Indonesia y Etiopía. Lo que ha causado conmoción entre usuarios, reguladores y a la industria aeronáutica en general.

La prensa internacional ha comenzado a especular si Boeing se apresuró a sacar al mercado este avión, presionado por la competencia en el sector. La empresa decidió tomar un avión ya existente, el B737, y actualizar toda su ingeniería, en lugar de diseñar un avión nuevo, lo que le tomaría al menos diez años, en lugar de los seis años que les tomó sacar el modelo renovado. Esto como parte de una nueva y agresiva estrategia para tomar el control del mercado aeronáutico en Estados Unidos.

Se ha culpado al software del B737 Max por los accidentes; sin embargo, podría tratarse de una salida fácil. En este sentido, se han iniciado investigaciones en torno a las consecuencias que la presión por entregar pedidos en periodos de tiempo muy reducidos ha traído a la industria por las tentaciones de tomar “atajos”, y la falta de cuidado para que los programas aeronáuticos no tengan fallas.

Mientras las investigaciones continúan, la compañía Indonesia Garuda ha sido la primera en cancelar un pedido de 49 aviones de este tipo a Boeing, transacción valorada en 6,000 millones de dólares y, aunque esta cancelación no es definitiva, las señales apuntan a un futuro incierto para la compañía. Aunado a esto, China ha anunciado a los mercados internacionales la llegada del COMCAC 919, un avión de pasajeros de medio alcance que compite directamente con el 737 Max, aunque aún tiene que mejorar su eficiencia en el uso de combustibles.

Es importante tener en consideración que, en los últimos años, México ha captado inversiones importantes de la industria aeronáutica. Así, cualquier afectación en los mercados internacionales impactará al sector en nuestro país. La crisis de Boeing generará presiones a las cadenas de producción y a todas las empresas que le suministran componentes para la fabricación de sus aviones. En especial el Boeing 737 Max, el cual se puede decir que es un emblema del avance de la aeronáutica en Querétaro, que se ha venido desarrollando desde hace 20 años.

En suma, la pérdida de confianza de los usurarios en el 737 Max, la suspensión de los vuelos de estos aviones, la posible cancelación de pedidos, la llegada de los nuevos competidores chinos al mercado y la desaceleración económica de Europa, China y Estados Unidos son algunos de los factores que la industria aeronáutica mexicana debe tener en consideración a la hora tomar decisiones en sus planes de negocio. La cancelación masiva de pedidos del 737 Max podría generar grandes pérdidas para la industria y para la economía de México, en especial para el sector aeronáutico de Querétaro.

 

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Photo by Jon Flobrant on Unsplash

Economía mexicana, ¿cuáles son los pronósticos?

Hace un par de semanas, Fitch redujo la calificación de la deuda de PEMEX, lo que daba las primeras señales sobre cómo serían los pronósticos económicos que se anunciarían en los siguientes días. Fitch bajó la calificación de PEMEX debido a los problemas de deuda que enfrenta la petrolera y a que no se vislumbraba un plan factible por parte del gobierno para rescatarla.

El 1° de marzo, Standard & Poor´s bajó la calificación de la deuda soberana de México de ‘estable’ a ‘negativa’ a causa de la disminución en la perspectiva de crecimiento y el cambio en políticas públicas en el sector energético. “La perspectiva negativa de la calificación en escala global de PEMEX refleja la del soberano y nuestra opinión de que la estrecha relación entre la empresa y el gobierno federal se mantendrá sin cambio durante los siguientes años”, señalaron en su comunicado.

Sumando a esto, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) redujo a 2% las expectativas de crecimiento para la economía mexicana para el 2019 y en 2.2% para 2020, 0.5 puntos porcentuales menos de lo esperado anteriormente para ambos años. “La gran incertidumbre política, las actuales tensiones comerciales y una mayor erosión de la confianza empresarial y del consumidor están contribuyendo a la desaceleración”, dijo la OCDE en su informe.

El Fondo Monetario internacional (FMI) -por su parte- bajó las perspectivas de crecimiento en México tanto para 2019 como para 2020 debido a la disminución en las expectativas de atracción de inversión extranjera en el país. Por último, el Banco de México también redujo, por tercera ocasión consecutiva, las expectativas de crecimiento económico en el país, dejándolo en un rango de entre 1.1% y 2.1%. colocándola .0.6 puntos porcentuales menos que el rango de la perspectiva anterior que iba entre 1.6% y 2.7%

Aún falta la decisión sobre la calificación de deuda petrolera por parte de Moody´s, la cual se espera sea similar al de las otras calificadoras. Moody´s ha cuestionado el rumbo actual de PEMEX: “A pesar del mayor gasto en capital en 2019, creemos que es poco probable que Pemex logre las metas de producción del gobierno sin una mejoría en la eficiencia de capital” apuntó la calificadora mediante un comunicado.

Estas reducciones en la calificación de la deuda por distintas calificadoras y organismos internacionales y nacionales indican que México, con el actual modelo económico, no crecerá a tasas mayores del 2%. Estas perspectivas contrastan con los números que ha dado la actual administración, cuyas perspectivas han llegado a establecer un crecimiento del 4%.

Si bien miembros del partido en el poder en el Congreso se pronunciaron por regular el trabajo de las calificadoras en el país, el presidente Andrés Manuel López Obrador aclaró que no limitará el trabajo de estas agencias. Sin embargo, el gobierno aún no ha anunciado medidas que pudieran hacer que las calificadoras y organismos financieros corrijan al alza el panorama económico de PEMEX y de México. El reciente plan de reestructuración financiera de PEMEX fue calificado como insuficiente por las agencias calificadoras, dando otro revés a las políticas gubernamentales para sanear las finanzas de la petrolera.

Los efectos de esta baja en las calificaciones y expectativas de crecimiento ya se están manifestando. La Bolsa Mexicana de Valores tuvo el período de caídas más prolongada desde 2015. Las instituciones financieras han señalado que, de no actuar con políticas públicas que den certidumbre, el consumo se podría ver afectado, impactando aún más el crecimiento económico.

 

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Photo by Steve Johnson on Unsplash

¿Qué significaría cancelar la reforma energética?

En 2013 se llevo a cabo la reforma energética, misma que significó la apertura del sector a la inversión nacional y extranjera, generando mercados competitivos en toda la cadena de valor de hidrocarburos y electricidad. Si bien su principal objetivo estaba en el desarrollo de la industria petrolífera -buscando un desarrollo en infraestructura de exploración y extracción requerida- también se promovió la generación de energías limpias y la energía eléctrica, impulsando el desarrollo con responsabilidad social y protección al medio ambiente.

El cambio más visible que trajo la Reforma Energética fue la llegada de más de 50 nuevas marcas de gasolineras que hoy compiten con PEMEX, entre las cuales podemos mencionar Eni, Total, Shell, y DEA Deutsche Erdoel. Asimismo, existe más de un centenar de empresas que intentan participar en los diferentes eslabones de la cadena petrolífera: exploración, extracción, transporte, y logística. En colaboración con estas empresas se han logrado los primeros hallazgos de crudo en aguas someras del Golfo de México.  Y en cuanto a la industria eléctrica, 42 empresas buscan construir nuevas centrales en 19 entidades del país que, se estima, tendrá una capacidad de generar hasta 7.6 megawatts. Asimismo, se tienen contemplados 213 proyectos enfocados en energías limpias. Dentro de estos destacan proyectos solares, eólicos, hidroeléctricos, geotérmicos y de biomasa. Se espera que para el 2024 el 43% de la electricidad en el país provenga de fuentes limpias.

Según datos de la Secretaría de Energía (SENER), a marzo del 2018, la reforma energética había detonado inversiones públicas y privadas por más de 200,000 MDD. De continuar este grado de inversión, se espera que en los próximos 5 años la industria energética en México demandará más de 200,000 puestos de trabajo especializados en digitalización, avances en el uso de maquinarias, equipos y procesos industriales, de acuerdo con datos de Pedro Borda, expresidente ejecutivo de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos.  A fin de satisfacer esta demanda, México deberá poner énfasis en que las universidades provean de profesionistas capacitados en estas materias.

Sin embargo, con la entrada del nuevo gobierno, la llamada reforma energética ha sido una de las más expuestas a enfrentar cambios. El presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó en días recientes que quienes impulsaron la reforma energética cometieron un error, lo que ha generado especulación acerca de su futuro y, si bien no se ha detenido la reforma, sí se detuvieron las licitaciones para la exploración de campos petrolíferos. Asimismo, la administración federal comunicó que se encuentra revisando proyectos por presuntas prácticas de corrupción. Las políticas implementadas por el actual gobierno hacen suponer una posible cancelación de la reforma energética, lo que podría acarrear significativas consecuencias ya que, según expertos, es complicado que México siga teniendo el nivel de inversión que ha mantenido hasta ahora sin ella.

Por otro lado, la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y la baja en la calificación crediticia de PEMEX por Fitch ponen en alerta a los inversionistas sobre las condiciones que prevalecen en México para la iniciativa privada. Como lo menciona José Enoch Castellanos, próximo presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANCINTRA), México no puede darse el lujo de dar marcha atrás a la reforma energética ya que hay riesgo latente de caer en desabasto de gasolina, gas natural, gas LP e incluso energía eléctrica. Así, México no tendría la viabilidad en el corto plazo de proveer la demanda de energía sin el apoyo de la iniciativa privada.

Aunado a esto, se anunció un plan para rescatar a PEMEX, el cual consiste en una inyección de recursos a la petrolera por 107 MMDP y un incentivo fiscal por 15 MMDP. Dicho plan fue considerado como “insuficiente” por parte de bancos y calificadoras tales como BBVA Bancomer, Citi Banamex, Fitch Ratings y JP Morgan, quienes concluyeron que las medidas tomadas por el presidente ayudarán a que no aumente la deuda de la empresa, pero no ayudará a aumentar la producción de la compañía ni a que esta se vuelva eficiente o rentable.

De manera internacional, el panorama es complicado ya que la Organización Mundial del Comercio señaló que el comercio mundial de bienes ha estado en su nivel más bajo en nueve años lo que supone una desaceleración de la economía global; la guerra comercial entre EE.UU. y China ha golpeado las expectativas de crecimiento económico mundial, sacudido a los mercados financieros e interrumpido cadenas de suministros del sector manufacturero. Aunado a esto persiste, la incertidumbre en torno a la salida de Reino Unido de la Unión Europea; la economía británica es la quinta más grande a nivel mundial y aún no están claros los daños a las finanzas internacionales de concretarse el Brexit. Es decir, el entorno económico es sumamente incierto a mediano plazo, lo que nos lleva a la pregunta ¿De qué manera México podrá enfrentar esta incertidumbre global si bloqueamos la inversión en los sectores clave para nuestro crecimiento, como el energético?

Estamos ante un escenario donde la inversión se vislumbra débil y la desaceleración de la economía global habrá de impactar la economía mexicana. Para hacer frente a este panorama es necesario que el gobierno considere las realidades financieras de la petrolera, del sistema económico mundial y de las condiciones internacionales del sector.  De lo contrario ¿de donde vendrán los energéticos para mantener el sector industrial e incentivar la inversión?

 

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Photo by Raul Petri on Unsplash

Oportunidades del Sector Fintech

Cada vez es más común que el sector financiero se beneficie del creciente desarrollo de nuevas tecnologías. Esto ha abierto la puerta a la creación del sector fintech, que se refiere a las startups “que brindan servicios financieros mediante el uso e implementación de la tecnología y para ello se valen de páginas web, aplicaciones y redes sociales con el fin de agilizar y simplificar su proceso de atención”, como lo señala la CONDUSEF.

Este tipo de empresas emergentes va en aumento debido a que el sector financiero es un sector muy vertical y buscan romper con las estructuras de la banca tradicional. Es decir, los bancos abarcan la mayoría del mercado y la población demanda más y mejores servicios, lo que da cabida a los servicios que ofrecen las empresas fintech. Hoy en día, Brasil es el país latinoamericano con la mayor tasa de crecimiento de la industria, con la creación de 380 startups del sector fintech al año, seguido de nuestro país, con 273, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De lo anterior, se deriva la importancia de la regulación que recientemente fue aprobada en nuestro país, la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera mejor conocida como “Ley Fintech”. Esta ley busca “regular los servicios financieros que prestan las instituciones de tecnología financiera, así como su organización, operación y funcionamiento y los servicios financieros sujetos a alguna normatividad especial que sean ofrecidos o realizados por medios innovadores”. Lo interesante es que, a pesar de que existen otros países con mayor regulación como los Emiratos Árabes o Singapur, la mexicana es la primera en el mundo que abarca todos los ámbitos de regulación y es de observancia general.

En México, el efectivo sigue siendo el medio de pago más usado; en este sentido, solo el 14% de la población recibe su sueldo mediante depósito bancario. Sin embargo, el 75% de la población adulta de México tiene acceso teléfonos inteligentes y al menos el 50.9% de la población cuenta con conexión a internet sea fija o móvil (ENDUTIH). En este sentido, el sector fintech encuentra importantes áreas de oportunidad en el mercado de pagos y remesas, préstamos, gestión de finanzas empresariales, gestión de finanzas personales, crowdfunding (financiamiento de proyectos), gestión de inversiones, seguros, educación financiera y ahorro, soluciones de scoring, identidad y fraude, y trading y mercados financieros, de acuerdo con la CONDUSEF.

 En materia de política económica, se debe considerar que muchas de las innovaciones en el sector fintech, buscan reducir la interacción que se tiene con los bancos y – de manera indirecta – con el gobierno, por lo que aún existen vacíos en las regulaciones de este sector como lo es el apalancamiento que se les permite a estas instituciones. Por otro lado, aún no se cuenta con una institución calificadora que cuente con la capacidad para asegurar a los consumidores los niveles de liquidez ni de riesgos con los que cuentan los proveedores de estos servicios. Esto puede generar condiciones de mercado similares a las que llevaron a la crisis hipotecaria de 2007. En el caso que surgiera un optimismo elevado, como lo fue con Bitcoin y otras criptomonedas en 2018, se incrementaría el apalancamiento y la disponibilidad de créditos. Una baja en los precios de estos productos financieros puede ocasionar grandes pérdidas si la burbuja estalla. Además, si una empresa fintech anuncia su incapacidad de solvencia, el sector puede sufrir pérdidas debido a la desconfianza que se genera en el sector.

Asimismo, debido a que es un sector de reciente creación, aún no hay aseguradoras que ofrezcan pólizas de seguro que cubran integralmente potenciales pérdidas de sus clientes. En este sentido, las empresas fintech corren mayores riesgos a la hora de hacer frente a pérdidas por motivos económicos o criminales, lo cual impactaría en su reputación.

En materia de seguridad, aun cuando la tendencia es que los ciberataques vayan dirigidos a las grandes entidades financieras, estas empresas fintech también pueden ser objeto de ataques debido a que sus sistemas de seguridad -dado la diferencia en tamaños de empresas- son menos sofisticados que las primeas. No obstante, la ley antes mencionada contempla el mecanismo de actuación en el caso de que se presente un ciberataque. Como se ha mencionado la ciberseguridad es un rubro que debe estar en constante mejora ya que son ampliamente conocidos los casos de “hackers” que se aprovechan de las vulnerabilidades informáticas de entes privados para extorsionar o monetizar la información de víctimas o usuarios de estas organizaciones. Así, las empresas fintech que ofrezcan mejores desarrollos e innovación en el rubro de seguridad tendrán una ventaja competitiva en el mercado fintech.

La banca tradicional y las empresas fintech pueden generar sinergias que beneficien a los consumidores. Por un lado, las instituciones financieras tradicionales gozan de una reputación confiable, lo que representa una fuente de flujo de clientes constante. Por otro lado, las empresas fintech han logrado crear herramientas novedosas como métodos de compraventa rápidos, directos y de baja comisión, lo que facilita y aumenta la demanda por productos financieros.

La industria Fintech, presenta grandes oportunidades en un mercado financiero que evoluciona y busca nuevos mecanismos para hacer frente las necesidades actuales. Una buena gestión de riesgos sin duda representa una ventaja a la hora de tomar decisiones ya que -en un sector relativamente nuevo, formado por empresas altamente vulnerables a temas legales, seguridad y financiero- las que estén mejor informadas y preparadas podrán actuar de la mejor ante los retos de desarrollar un nuevo mercado en los consumidores de productos financieros.

¿Tienes dudas sobre el sector y los riesgos que enfrentan? Escríbenos a info@riesgospoliticos.com.mx para brindarte la asesoría que tu empresa necesita.

 

Photo by Jonas Leupe on Unsplash