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¿Hacia dónde se están moviendo las empresas afectadas por los aranceles impuestos por EE.UU. a China?

En enero de 2018, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles a diversos insumos esenciales para la industria manufacturera. En julio del mismo año, aplicó un arancel de 25% a diversos bienes importados de China valuados en 50,000 MDD.

El objetivo de los impuestos vía aranceles es proteger empleos nacionales y/o castigar malas prácticas comerciales como son: manipulación de la moneda, subsidios masivos a la exportación y restricciones dolosas a la importación o inversión extranjera. En el caso de las medidas tomadas por el gobierno de Donald Trump, los aranceles tienen la finalidad de reducir el déficit comercial de Estados Unidos y desincentivar el consumo de bienes importados, principalmente los chinos. Sobra mencionar que el gobierno chino impuso aranceles a productos estadounidenses en represalia por las medidas tomadas por aquel país.

La intención del gobierno de EE. UU. es modificar el comportamiento comercial de China. Lógicamente, se pretende que sea en beneficio de la industria manufacturera de Estados Unidos. Sin embargo, las consecuencias de estas políticas no están beneficiando a los estadounidenses, como Trump lo esperada.

Las corporaciones establecidas en China y que han resultado afectadas por los aranceles impuestos por EE. UU. están redistribuyendo sus cadenas de producción hacia otros países asiáticos, no así hacia Estados Unidos. El equipo de Riesgos Políticos encontró dos motivaciones fundamentales de este fenómeno: económicas y geopolíticas.

Económicas

En primer lugar, la mano de obra en Estados Unidos es más costosa que la de muchos países asiáticos. Las operaciones chinas requieren, en su mayoría, insumos intensivos en mano de obra. Mientras que en EE. UU., los insumos laborales son cada vez más intensivos en capital y tecnología.

Las cadenas productivas chinas son, en un nivel agregado, mucho más flexibles en el corto plazo. Las de Estados Unidos, en cambio, están configuradas para la exportación de bienes ‘high-tech’, que requieren de mano de obra mucho más especializada que la requerida para trabajos manufactureros, que son los que Trump pretende proteger.

Geopolíticas

En años recientes, la política exterior de Estados Unidos se ha retraído. Basta ver el inusual aumento en gasto militar y las reuniones con ministros asiáticos que ha tenido Japón para darse cuenta del repliegue de los estadounidenses en Asia. Así, EE. UU. cada vez está más ajeno a la lucha por ganar influencia regional entre las principales economías y potencias asiáticas.

Por su parte, la política exterior China ha abierto nuevos canales, particularmente en regiones en vías de desarrollo, con el fin de expandir su proyecto de crear una nueva Ruta de la Seda. El presidente Xi JinPing ha propuesto un proyecto de inversión de más de un billón de dólares en infraestructura para la integración económica de todo Asia. La meta es unir comercialmente al continente asiático con el resto del mundo bajo el liderazgo de China. La implementación de este proyecto significa revivir rutas comerciales antiguas al oeste del gigante asiático.

Diversificar su comercio hacia el oeste le permitirá a China dejar de depender del comercio vía el Pacífico, región de influencia Estados Unidos. Además de los beneficios comerciales, este proyecto de expansión cultural y de capital hacia el oeste beneficiara la influencia china en la región

A diferencia de lo que esperaba la administración de Trump, la guerra comercial no está provocando que China ceda. A contrario, le está incentivando a diversificar su actividad comercial y, así, acelerar su plan para la creación de la Nueva Ruta de la Seda.

CNN Business reportó que esta diversificación ya está ocurriendo. De las empresas afectadas por la guerra comercial, menos de la mitad está considerando mover sus operaciones fuera de China (de las cuales, algunas han expresado su intención de mover sus operaciones a México). Solo el 6% de las firmas con afectaciones por la imposición de aranceles está considerando mover sus operaciones a Estados Unidos, según este artículo de CNN.

Así, podemos ver que las políticas comerciales de EE. UU. efectivamente han modificado el comportamiento de algunas de las corporaciones que tienen operaciones en China, sin embargo, no ha sido el esperado por el presidente Trump. Como cualquier medida que entreteja intereses políticos con los económicos, los efectos secundarios suelen ser inesperados e invisibles en el corto plazo. En este caso, las políticas estadounidenses están beneficiando a otros países asiáticos y -tangencialmente- a México. A China le da incentivos para consolidar la Nueva Ruta de la Seda.

En Riesgos Políticos, S.C., podemos ayudar a que su empresa establezca mecanismos de efectivos de gestión de riesgos y manejo de crisis para enfrentar cambios geopolíticos y alteraciones al comercio global.

Comuníquese con nosotros al correo info@riesgospoliticos.com.mx.

 

Photo by wu yi on Unsplash