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¿Un Super Bowl sin guacamole?

Sin duda alguna, el Super Bowl se ha convertido en una fiesta nacional en Estados Unidos. Su popularidad lo ha convertido el evento deportivo más esperado del año y su fama se ha logrado extender más allá de sus fronteras. Aunado a eso, las cifras que rondan el evento lo vuelven también uno de los eventos más caros en Estados Unidos. En 2017 se generaron 418 millones de dólares en publicidad; compañías llegaban a pagar hasta 5 millones de dorales por 30 segundos de tiempo aire durante el evento, eso sin contar con los costos de producción del propio comercial.

Por otra parte, más allá del ámbito deportivo, el Super Bowl es uno de los eventos más esperados para los productores de aguacate mexicanos. Durante el juego, los estadounidenses consumen más aguacate que cualquier otro día del año; según cifras de ProMéxico, los 15 días previos al juego, se llegan a exportar cerca de 40.000 tonelada de aguacate. Durante la semana del Super Bowl, el consumo llega a unas 100.000 toneladas, lo que corresponde -aproximadamente- a unos 290 millones de piezas.

En virtud de estas cifras, es clara la importancia del Super Bowl para los productores mexicanos de aguacate. Tan sólo en 2017, México se consolidó como el principal productor mundial de aguacate con cerca de 2,000,000 de toneladas del producto. Según estadísticas de SAGARPA, Estados Unidos es el principal mercado para el aguacate mexicano; alcanzando compras de hasta 85% de la producción nacional.

El mercado estadounidense se ha vuelto tan importante para los productores de aguacate que en 2013 la Asociación de Importadores de Aguacate Hass Mexicano (MHAIA) y la Asociación de Productores y Empacadores de México (APEAM) fundaron “Avocados From México”. Esta organización, sin fines de lucro, se encarga de promover el consumo del aguacate mexicano alrededor del mundo y coordinar actividades de marketing para transmitir comerciales durante el Super Bowl.

Sin embargo, la derrama económica que genera el Super Bowl a la industria aguacatera mexicana estuvo a punto de perderse. A principios de año, se puse en marcha el plan del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, para combatir el robo de combustibles, los llamados ‘huachicoleros’. La estrategia radicó en cerrar las válvulas de algunos de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) para evitar que bandas de ladrones de combustible extrajeran gasolina de los ductos. Lo anterior ocasionó la interrupción del suministro de gasolina por todo el territorio nacional, incluido el estado de Michoacán. El origen de esta crisis no fue la falta de combustibles sino la falta de logística para distribuirlo en los estados afectados.

La Secretaría de Desarrollo Económico de Michoacán estimó proyecciones en perdidas que rebasan los cinco mil millones de pesos. El desabasto de combustible generó incertidumbre en la la posibilidad de cumplir con fechas de entrega del aguacate por la falta de suministros, la baja de productividad y el ausentismo laboral.

No obstante, la APEAM, en su sitio web, dio a conocer que la transportación terrestre de los envíos de aguacate a EE. UU. se han realizado con normalidad. La asociación resaltó que los camiones que transportan el aguacate utilizan diésel como combustible, el cual no ha sufrido desabasto; sin embargo, sí hay preocupación si la situación de desabasto de gasolina empeora. Como se señaló, se han encontrado complicaciones para trasladar las cosechas de las huertas a las empacadoras, ya que este equipo sí usa gasolina como combustible.

Parece que esta ocasión, la industria del aguacate está evitando caer en una crisis millonaria. Sin embargo, no podemos perder de vista que en muchas ocasiones los riesgos políticos son muy complicado de prever. Las decisiones de actores en el gobierno pueden llevar a que empresas de todo tipo caigan en crisis, incluso, sectores enteros. La afectación causada por el lento reabastecimiento de combustible sigue siendo una alerta sobre las complicaciones que el sector productivo nacional puede enfrentar con las decisiones -no consultadas con los empresarios- de la llamada cuarta transformación.

No obstante, las crisis siempre representan una oportunidad para aprender y mejorar. La industria aguacatera tiene la oportunidad de repensar sus estrategias de distribución y exportación para estar mejor preparada ante escenarios como el ya vivido.

 

Riesgos Políticos, S.C., puede apoyar a que tu empresa está mejor preparada ante crisis ocasionadas por decisiones políticas, comunícate con nosotros al correo info@riesgospoliticos.com.mx.

 

Photo by HENCE THE BOOM on Unsplash

Riesgos de la industria sustentable, ¿los bioplásticos son el camino a seguir?

Recientemente en México se constituyó la empresa Biofase. Esta empresa ha logrado procesar semillas de aguacate para convertirlas en un polímero que se puede utilizar para crear productos para los cuales normalmente se utilizaría plástico convencional, e.g., popotes o bolsas.

Esto nos debe recordar que aún hay muchos avances pendientes en materia de reciclaje de polímeros artificiales. Según un informe del World Economic Forum, solamente el 14% de los 141 millones de toneladas de plástico generadas en 2015 fue reciclada. Por ello, los llamados bioplásticos se ven con gran optimismo ya que parecen ser una alternativa ante la lentitud del desarrollo de la economía del reciclaje. Compañías, como Biofase están utilizando desperdicios como su principal insumo, lo cual no solo reduce los costos de producción, sino que vuelve sustentables sus negocios. Incluso, si se logran precios suficientemente competitivos, podrían convertirse en productos de exportación.

Sin embargo, la expansión de esta industria y la posible masificación del consumo de bioplásticos también enfrentan riesgos; es decir, si bien hay beneficios operacionales y ambientales, también existe la otra cara de la moneda. Uno de estos riesgos es la “ultraespecialización en monocultivos” que las prácticas sustentables generalmente utilizan.

El aguacate -por ejemplo- sólo se puede cultivar en regiones de condiciones geográficas muy específicas. No es sorprendente que 85% de la producción del aguacate en México esté concentrada en sólo una de sus entidades federativas (Michoacán). Ya se conocen los efectos de esta especialización, hemos presenciado picos en el precio del aguacate debido a la combinación de varios factores como el aumento de la demanda en Estados Unidos, huelgas de trabajadores agrícolas y la depreciación del peso frente al dólar.

Si bien para la producción de bioplásticos a partir del aguacate solo se utilizan las semillas, no tenemos claro qué podría pasar ante un escenario de escasez que conlleve una disminución significativa de estos insumos. Por otro lado, los residuos que se utilizan, en este caso del aguacate, son aquellos que por no cumplir especificaciones no se puede vender para consumo humano o de empresas que procesan el fruto. Es decir, no es un reciclaje a gran escala donde se recojan las semillas de la basura que desechamos en nuestra vida diaria.

Sin embargo, es difícil conocer los efectos en bioplásticos que no se generan a partir de desechos, sino de plantas y, en muchos casos, productos agrícolas comestibles para el ser humano como trigo, nopal, papa, entre otros. Según un reporte de la empresa Europlas, productora de bioplástico, más de 60% del bioplástico en el mercado proviene de fuentes alimenticias.

Ya estamos presenciando un aumento en la demanda por estos llamados ‘productos sustentables’ y se puede inferir que la demanda por bioplásticos crecerá conforme su disponibilidad aumente y se vuelvan productos económicamente más accesibles. Esta expectativa del aumento en la demanda presenta grandes incentivos a productores agrícolas a especializar sus cultivos para satisfacer los requerimientos de esta incipiente industria. Así, podría ocurrir el fenómeno de la proliferación de monocultivos.

Este escenario ya se ha materializado en regiones de Sudamérica donde se produce quinoa. La demanda por quinoa en países desarrollados aumentó porque ayuda a cumplir con los requerimientos proteicos diarios de personas veganas. El precio de la quinoa aumentó a tal grado que comunidades empobrecidas y que basaban su consumo en esta semilla ahora no pueden pagarla, vulnerando así la seguridad alimentaria en países como Perú y Bolivia.

La proliferación en monocultivos puede derivar en la ultraespecialización de la mano de obra agrícola y en la aceleración de mutaciones de pestes que dañan a los plantíos. Ambos efectos son factores de riesgo que fragilizan las cadenas de suministro alimenticias y – como consecuencia – vulneran la seguridad alimentaria.

La sustentabilidad es la práctica de lograr un equilibrio entre la explotación de recursos, la capacidad del medio ambiente de regenerarse y la necesidad humana de desarrollo económico y social. Empresas y gobiernos tienden a enfocarse en lograr la sustentabilidad, pero también es necesario que analicen los riesgos inherentes a la implementación de prácticas sustentables. La sustentabilidad es una oportunidad para la preservación y protección del medio ambiente sin sacrificar el desarrollo humano; pero, del otro lado de la moneda, están los riesgos y efectos secundarios que pueden magnificar el problema de consumo insostenible en lugar de mitigarlo.

El equipo de Riesgos Políticos está comprometido con la responsabilidad social con el medio ambiente; creemos que las prácticas sustentables no sólo son responsables, sino una excelente oportunidad empresarial. Sin embargo, detrás de cada oportunidad existen riesgos. Si tu organización quiere analizar estos riesgos, comunícate con nosotros al correo info@riesgospoliticos.com.mx.

 

 

Photo by Noah Buscher on Unsplash