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¿Rectificarán el rumbo económico?

La renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda fue una bomba que cimbró las bases del gobierno lopezobradorista. Se suma a ya una larga lista de reconocidos funcionarios (aunque de menor nivel jerárquico e importancia dentro del gabinete), que han dejado esta administración, entre los que se encuentran Patricia Burgarin a la SSPC, Simón Levy a Sectur y Germán Martínez al IMSS.

El hoy catedrático de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey decidió hacer públicas sus desavenencias con las decisiones, en materia económica, del Presidente y señaló a Alfonso Romo de tener claros conflictos de interés. En suma, Urzúa era más una pieza de ornato que un secretario de Estado encargado de las finanzas del país. Las decisiones económicas, por lo visto, se toman en Palacio Nacional y son operadas por Margarita Ríos-Farjat en el SAT y Raquel Buenrostro en Hacienda. Asimismo, no se cuestiona ni a Rocío Nahle los planes de negocio de Pemex ni a Manuel Bartlett la administración de la CFE, con los cuales no estaba de acuerdo Urzúa. La 4T no ha tardado en denostar al propio Urzúa.

Las señales, indicando que el gobierno lopezobradorista se está equivocando en su manejo de la economía, están ahí, a la vista de todos, en medios de comunicaciones internacionales, en reportes de los principales organismos financieros y en los comunicados del propio Banco de México. Estamos camino a una recesión. No importará que presidencia tenga “otros datos”, una recesión –reconocida o no por el gobierno– afectará la economía de los más pobres y se agravará si el gobierno sigue por el camino de una mal entendida austeridad. El propio gobierno está deteniendo la economía al no ejercer el gasto público y dar preferencia a las transferencias de dinero, como programas sociales. Aún peor es que los grandes proyectos de infraestructura generarán pasivos y no activos, a largo plazo.

¿Quién podría hacer que el Presidente reconsiderara el rumbo económico? El único moderado dentro del gabinete, a quien el Presidente podría escuchar, es Marcelo Ebrard. Sin embargo, su objetivo está puesto en el 2024, en la sucesión presidencial, así que es muy ingenuo pensar que se pondrá en una posición de enfrentamiento con López Obrador. Sin Obrador de su parte, no podría aspirar a la candidatura de Morena. Así que guardará sus batallas.

Las condiciones de seguridad fueron la causa de que el PAN perdiera la presidencia en 2012; y la corrupción, que el PRI no tuviera oportunidad en 2018. No rectificar el camino ni saber medir el pulso del electorado ha condenado a los partidos en el poder a no conservar la presidencia. Si Morena quiere conservar la presidencia en 2024 tiene que gobernar bien, desde el inicio, y rectificar las políticas económicas de su gobierno, por su bien, pero principalmente por el bien del país. Eso, asumiendo que habrá elecciones en el 2024, aún en contra de los deseos de la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien –por lo visto– no tiene simpatía por la celebración de elecciones.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/07/17/rectificaran-el-rumbo-economico/.

Photo by Markus Spiske on Unsplash

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