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Racismo en la industria de la moda, ¿tiene solución?

Diseñadores, marcas de moda y artistas como Gucci, Prada y Katy Perry siguen disculpándose por la creación de diseños racistas que han despertado polémica y descontento alrededor del mundo. Gucci lanzó una prenda de lana negra similar a un pasamontaña, con una apertura a la altura de la boca de color rojo. Intencional o no, daba la apariencia de una blackface; es decir, aparentaba la cara de una persona de origen afroamericano, lo que se interpretó como una burla para esa comunidad. Un incidente similar le ocurrió a la cantante y diseñadora Katy Perry con su más reciente colección de zapatos, la cual fue tachada de racista por también hacer referencia a una blackface, aparentemente por un descuido en el diseño. En ambos casos, los responsables emitieron comunicados de prensa aceptando su error y disculpándose con la comunidad afroamericana.

Sin duda, no es la primera vez que empresas de la industria de la moda tienen que disculparse por sus diseños, comerciales o desfiles por connotaciones racistas o discriminatorias, causando disgusto y controversia. Estas acciones ponen en duda el porqué se siguen cometiendo estos errores si ya han sucedido anteriormente. Algunos expertos mencionan que estas compañías se encuentran en una burbuja social donde la falta de diversidad de sus equipos no les permite sensibilizarse sobre los temas que aquejan a las minorías. Otro motivo que ven en esta problemática es que la industria de la moda se enfrenta al aumento en la presión por surtir sus diseños y productos a las tiendas y sitios web de una manera mucho más rápida. Así, se apresura los procesos de producción en detrimento de los controles de calidad.

Actualmente vivimos en una era en que las redes sociales como Instagram, Twitter y Facebook son amplificadores de las voces sociales. Un tuit puede provocar el retiro de mercancías de los aparadores. Hasta ahora, la mayoría de las marcas han llevado a cabo el control de daños de forma más o menos eficiente. No obstante, no es posible saber hasta cuándo las disculpas serán suficientes como mecanismos de control de daños.

Tal fue el caso de Dolce & Gabbana cuando tuvo que cancelar el que sería su primer desfile en Shanghái, China, después de haber publicado una serie de videos y textos racistas donde se burlaban de esta cultura asiática. A pesar de haberse disculpado en reiteradas ocasiones, la marca tuvo que retirarse de varias plataformas de compra online y sufrió pérdidas en el que representa su mercado más grande, el chino.

Debido al ejemplo de Dolce & Gabbana, algunas compañías han empezado a reconocer sus errores y están tratando de atacar el problema. Gucci, por ejemplo, anunció la contratación de un director de diversidad e inclusión global, una posición de reciente creación cuyo objetivo es evitar caer en estos errores. Por su parte, Prada anunció la creación de un consejo de diversidad con la intención de elevar las voces de las minorías en el mundo de la moda.

Esta industria debe evolucionar para adaptarse a las demandas sociales que están surgiendo hoy en día. Se puede esperar que cualquier compañía que permanezca dentro de, como mencionan los expertos, una burbuja social, esté destinada a caer en los mismos errores. Es importante señalar que la industria de la moda no sólo ha sido acusada de racismo, también se ha visto envuelta en escándalos con ONG´s como Greenpeace por el uso de pieles exóticas en sus diseños, y con temas de desórdenes alimenticios por críticas a la excesiva delgadez de las modelos que utilizan las grandes marcas. Es por ello por lo que el entendimiento del entorno que rodea a estas industrias desempeña ahora un papel vital para asegurar el éxito frente a estas controversias.

 

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Photo by Christian Wiediger on Unsplash

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