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No quisieron aprovechar la estrategia de Calderón

Se suele pensar que la estrategia del presidente Felipe Calderón para combatir al crimen organizado en México estuvo basada solamente en métodos reactivos, pero nada más alejado de la realidad. Solo una parte de la estrategia se concentró en las llamas Operaciones Conjuntas que llevaron a cabo el Ejército, la Marina, la Policía Federal y la PGR. Entonces, ¿cuál fue la estrategia de Calderón?

Recordemos que en 2008 se aprobaron distintas reformas en materia de justicia penal, mediante las cuales transitamos de un sistema inquisitivo a uno adversarial. Con estas leyes se modernizó el sistema de justicia penal a través de un esfuerzo transexenal, ya que culminó en 2016. Asimismo, se aprobó la Ley de la Policía Federal mediante la cual se le dieron facultades para generar trabajo de inteligencia, que antes no tenía, y también se le dotó un sistema profesional de carrera, distintas divisiones y se pretendía que los estados aprobaran en sus Congresos locales leyes para modernizar sus cuerpos policía para hacerlas espejos de la Policía Federal.

Además, se creó Plataforma México como el sistema único de información criminal a nivel nacional. Estas reformas contemplaban la aprobación de leyes secundarias como la Ley Nacional de Ejecución Penal que modificó cómo entendemos las medidas y sentencias privativas de la libertad. Es decir, uno de los pilares de la estrategia de Felipe Calderón fue la modernización del aparato de justicia penal como medio para aumentar la probabilidad de que cada delito cometido fuera sancionado y que desincentivara la violencia.

En términos de prevención de la violencia tenemos que recordar que no existía ningún marco normativo en la materia, por lo que tampoco existían recursos etiquetados para este fin. Los únicos recursos para prevenir la violencia eran los otorgados a los estados y municipios a través de los subsidios conocidos como FASP y SUBSEMUN. Así, fue en 2012 que se aprobó la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, misma que establece las bases para la coordinación de los tres niveles de gobierno en la materia. Con esta ley, se logró obtener recursos específicos para la prevención de la violencia. No obstante, fue responsabilidad del gobierno de Enrique Peña Nieto implementar esta ley. Pese a no contar con este marco normativo, el gobierno de Calderón tomó programas de distintas dependencias y las coordinó a fin de trabajar en la prevención de la violencia. Así fue como se generó -por ejemplo- la “Estrategia Todos Somo Juárez”, dando buenos resultados en la reducción de tasas de violencia.

En relación con estrategias económicas, en 2008 el gobierno de Calderón formuló la Estrategia Nacional para la Prevención y el Combate al Lavado del Dinero y el Financiamiento al Terrorismo mediante la cual se fortaleció el intercambio de información entre dependencias. Asimismo, buscaba robustecer el marco legal en la materia. Esta estrategia derivó en la aprobación de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, la cual institucionalizó la coordinación intersecretarial, pero fue aprobada hasta octubre de 2012, por lo que también fue responsabilidad de Peña Nieto su implementación.

Cuando el expresidente Felipe Calderón dice que su estrategia contra el crimen organizado no dependía de una sola persona, esto cuando se le pregunta por la detención de su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, es cierto. Su estrategia era más que solo los operativos de fuerzas federales contra grupos criminales. Su estrategia era integral y transexenal. Por temas político-electorales no se quiso ver la estrategia en toda su dimensión y se optó por irla desmantelando. Quizá de haber continuado con esta estrategia no estaríamos viendo los niveles de violencia que estamos experimentando.

-Ricardo Solano Olivera, MSc.

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