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Malas señales para la economía

La semana pasada, el precio de la mezcla de petróleo mexicano cayó a menos de 50 dólares por barril, ocho dólares menos de lo presupuestado en la Ley de Ingresos para este año fiscal; sin embargo, ésta es una de las últimas señales que debieran poner en alerta al gobierno mexicano.

La agencia Moody’s señaló apenas el jueves pasado que la falta de coherencia en las políticas del gobierno está impactando negativamente la llegada de inversión privada y tendrá un efecto negativo, tanto para el presente año, como para el 2020. En este mismo sentido, Bloomberg publicó que empresarios entrevistados por la revista califican las políticas de la actual administración como erráticas, con lo cual se está frenando la inversión.

Este estancamiento en la inversión es una de las causas del tan lamentable crecimiento del 0.1% durante el segundo trimestre del año. Recordemos que durante el primer trimestre la economía se contrajo 0.2%. Asimismo, tanto el gobierno federal, como los principales bancos a nivel mundial, han bajado la estimación de crecimiento de la economía mexicana.

Por si fuera poco, el Inegi dio a conocer el comportamiento del consumo privado, el cual tiene el crecimiento más débil en una década. El consumo privado creció apenas un 1% a mayo de 2019, muy por debajo del mismo periodo de las administraciones de FoxCalderón y Peña Nieto, cuyos avances fueron de 3.7%, 3.1% y 1.7%, respectivamente. Además, la venta de autos suma ya 26 meses consecutivos a la baja. Así, se estima que este año las ventas para el mercado interno disminuirán un 7%. Toyota, por ejemplo, bajó sus expectativas de ventas en 10 mil unidades. Si bien la producción no ha caído, se mantiene a flote gracias a la exportación de autos.

Frente a este panorama, la SHCP dio a conocer la implementación de medidas para reactivar la economía. Planean adelantar licitaciones previstas para el 2020 y movilizar 485 MMDP; sin embargo, aunque se adelanten las licitaciones en materia de infraestructura, los trabajos formales iniciarán hasta enero de 2020. Por otro lado, la inyección en la economía tiene como fin incentivar la inversión física y el consumo privado a través del crédito.

Lo que vemos es que la realidad está alcanzando la austeridad republicana de la 4T. Estas medidas solo serán suficientes si el gobierno lopezobradorista reconoce su inicial falta de visión de la economía y agiliza la erogación de recursos, sobre todo en materia de infraestructura, y deja de privilegiar la transferencia de efectivo como programas sociales.

En un contexto adverso a la economía global, derivado de las guerras comerciales, principalmente entre China y Estados Unidos, e incertidumbre por el Brexit y las sanciones unilaterales de EEUU contra Irán, México debe actuar con firmeza, con políticas que activen la inversión, tanto pública, como privada, en proyectos que generen crecimiento económico a largo plazo y no medidas que solo incrementen en gasto corriente favoreciendo la creación de clientelas. El gobierno lopezobradorista debe dejar de pensar en las siguientes elecciones y pensar en las generaciones por venir, en dejarles un mejor país. Las transferencias directas de recursos a la población no mejorarán la calidad de vida de la población en el largo plazo.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/08/13/malas-senales-para-la-economia/.

Photo by Jp Valery on Unsplash

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