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La (des)organización de la Unión Europea

Las negociaciones para elegir a quienes ocuparán los puestos más relevantes de las instituciones comunitarias europeas fueron, por demás, maratónicas y sorpresivas. Luego de la reconfiguración del Parlamento Europeo (PE), tocó el turno al Consejo Europeo (CE) determinar al candidato a presidir la Comisión Europea, el Ejecutivo de la Unión Europea (UE). En principio, la elección debería darse entre quienes ocupaban las cabezas de los grupos parlamentarios que obtuvieron la mayoría en las pasadas elecciones europeas; sin embargo, los llamados spitzenkandidaten fueron relegados.

El favorito para ocupar la titularidad de la Comisión, el socialista neerlandés Frans Timmermans, fue vetado por el Grupo de Visegrado (conformado por Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), por ser el funcionario detrás de las investigaciones contra Polonia y Hungría por supuestas violaciones al Estado de Derecho y a los valores fundamentales de la UE. Los otros dos candidatos naturales, el conservador alemán Manfred Weber y la danesa liberal Margrethe Vestager, también fueron descartados en las negociaciones por no contar con suficientes apoyos. Con esta falta de respaldo a los spitzenkandidaten, el CE resta poder y autoridad al Parlamento y a los partidos europeos.

El acuerdo para nombrar al candidato a presidente del Consejo llegó cuando se puso sobre la mesa el nombre de la Ministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen. La conservadora von der Leyen es compañera de partido de la Canciller Angela Merkel y su brazo derecho en el gobierno de coalición que mantiene en Alemania. Quienes no tomaron bien la decisión del Consejo fueron, justamente, los aliados de Merkel, los socialdemócratas, quienes cuestionaron la forma cómo fue elegida saltándose a los spitzenkandidaten. Así, tanto Merkel como von der Leyen habrán de negociar con todos sus aliados, tanto a nivel europeo como alemán, para que el Parlamento Europeo vote en favor de la Ministra a mediados de julio. El primer paso será acordar una agenda común con los Verdes, para captar sus votos e intentar equilibrar aquellos de los liberales y socialdemócratas que se hayan perdido por la forma en que el Consejo eligió a la democristiana.

El claro ganador de las negociaciones europeas fue el Presidente francés Emmanuel Macron, quien puso sobre la mesa el nombre de von der Leyen para destrabar las negociaciones del Consejo Europeo; además, logró colocar a Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo y al belga Charles Michel como Presidente del propio Consejo. Por si fuera poco, su favorita para presidir la Comisión, la danesa Vestager, será vicepresidente de la propia Comisión, al igual que Timmermans. Finalmente, la diplomacia europea se quedó en manos del español Josep Borrel, cuya idoneidad al cargo ha sido cuestionada por su edad, tiene 72 años.

Si bien se dieron pasos en favor de la paridad de género, se dejó de lado la representación regional. Europa del este no tendrá representantes a la cabeza de las instituciones comunitarias. Es claro que Merkel está perdiendo poder dentro y fuera de Alemania. El Parlamento también vio reducida su influencia y poder en la toma de decisiones del Consejo. Los Verdes, por su parte, venderán caro su apoyo a von der Leyen, y el bloque conformado por liberales, socialdemócratas y conservadores en el PE podría verse afectado.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/07/09/la-desorganizacion-de-la-union-europea/.

Photo by Martin Krchnacek on Unsplash

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