fbpx

La Automatización y el COVID-19, el mayor peligro para los trabajadores

Occidente, principalmente Estados Unidos, tiende a culpar a países con bajos salarios -como China y México- de la pérdida de empleos. Sin embargo, las mayores pérdidas de empleos se deben a la automatización en los procesos productivos de las empresas. Así, la automatización a partir de la robótica ha mejorado la productividad de diversas industrias. La inteligencia artificial ha avanzado en los campos financieros, de transporte, defensa y gestión de energéticos. El Internet de las Cosas, impulsado por el desarrollo de redes de alta velocidad y sensores remotos, ha mejorado la conectividad entre las personas y empresas.

De acuerdo con un reporte del Brookings Institute, una cuarta parte de los empleos estadounidenses están en riesgo de ser reemplazados por el avance de la inteligencia artificial. Los trabajos considerados de “alto riesgo” incluyen alrededor de 36 millones de trabajos en administración de oficinas, producción, transporte y preparación de alimentos. Las tareas realizadas en estos sectores a menudo contienen trabajo físico, recopilación de información y actividades de procesamiento de rutina, lo que hace que más del 70 por ciento de las tareas estén potencialmente sujetas a automatización. Por dar unos ejemplos, el 100 por ciento de las tareas de los operadores de máquinas de envasado y llenado, así como los laboratorios oftálmicos pueden automatizarse; así como el 91.4 por ciento de las tareas realizadas por los trabajadores de preparación de alimentos.

Por otro lado, un análisis publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico concluye que aproximadamente el 10 por ciento de los empleos en las economías avanzadas se enfrentan a la automatización. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Oxford establece que la proporción de empleos en riesgo en Estados Unidos es casi del 50 por ciento.

Estos datos deben ser revaluados a partir de la aparición del coronavirus de Wuhan o COVID-19. Tan solo durante los primeros meses desde que se alertó al mundo de una posible pandemia, Apple recortó sus pronósticos de ventas debido a los protocolos de cuarentena, Jaguar Land Rover en Gran Bretaña anunció que podría quedarse sin autopartes en sus plantas armadoras, MGA Entertainment, cuyos juguetes se fabrican en Guangdong, señaló que su producción cayó un 60% en comparación con el mismo período del año pasado, Grupo Bimbo cerró temporalmente una de sus 10 plantas en China.

En vista de este panorama, en el corto plazo podríamos ver una aceleración en la automatización de procesos, esto en vista de que el capital humano es altamente vulnerable a la aparición de nuevas enfermedades y, en particular, debido la profundidad de esta crisis en los sectores de manufactura. Hoy día, las cadenas de suministro son altamente vulnerables debido a que están diversificadas alrededor del mundo; así, cualquier interrupción en una de las partes, genera importantes pérdidas. En este caso, siendo China y el sudeste asiático importantes centros de producción y distribución de manufacturas, las interrupciones por las políticas que se han tenido que adoptar para evitar la propagación del coronavirus de Wuhan han tenido repercusiones en la economía mundial.

Es altamente probable que en el sector industrial invierta en el corto plazo en profundos cambios en sus sistemas de producción para aprovechar los avances tecnológicos de la robótica, la inteligencia artificial y el internet de las cosas para blindar sus operaciones de interrupciones causadas por la propia e inherente vulnerabilidad del ser humano. Frente a este esperado panorama, ¿cómo habrán de actuar los gobiernos?

Lo cierto es que los gobiernos no están preparados para un cambio de tal magnitud en la producción industrial. Los instintos de los políticos se centrarán en recuperar el trabajo perdido en lugar de permitir que las personas hagan menos; es decir, los esfuerzos políticos serán de corte populista.

No obstante, los gobiernos deberán repensar sus políticas laborales para adaptarse a un mundo con mayores avances tecnológicos. Así, se deberá permitir que menos personas trabajen tiempo completo o repensar el término “tiempo completo” a partir de la mejora en la productividad de las empresas. Mientras los gobiernos llegan a estas discusiones y, sobre todo, a reformar sus leyes laborales, nos enfrentaremos a una crisis social con salarios bajos y mayor desempleo. Es de esperar que, en el corto plazo, los gobiernos no podrán abordar el problema adecuadamente.

 

Photo by Franck V. on Unsplash

Follow by Email
Twitter
Visit Us
Follow Me
LinkedIn
Share

Deja un comentario