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Irán o Rusia, ¿quién va a reconstruir Siria?

La guerra civil en Siria está concluyendo y la presencia del Estado Islámico se ha mitigado. Inicia entonces una carrera por obtener influencia económica en Siria y, con ella, influencia política. El periodo de reconstrucción es una oportunidad perfecta para que Irán consolide su posición como potencia regional y, así, disminuir los efectos de sanciones económicas en su contra y dejar de depender tanto de Rusia. Por otro lado, Rusia intensificará su presencia en Siria para asegurar su bastión en Medio Oriente.

Rusia ha tenido una relación cercana con el gobierno sirio desde la Guerra Fría. A mediados del siglo pasado, las naciones árabes se independizaron de los imperios coloniales europeos. Queriendo hacer valer su posición como naciones independientes, muchos de sus gobiernos adoptaron un discurso antiimperialista. Igualmente, muchos adoptaron una postura antiestadounidense ya que EE. UU. es, en gran medida, el mayor aliado de los intereses europeos. Para reafirmar este discurso, muchos gobiernos árabes se aproximaron a la potencia antiestadounidense por excelencia: la Unión Soviética. Los países árabes recurrieron al apoyo ruso en materia económica y militar. Esto representó para la Unión Soviética una oportunidad de fortalecer su actividad militar y contrarrestar la presencia de EE.UU. en Medio Oriente. Por su ubicación estratégica, Siria fue una de las naciones que recibió mayor apoyo soviético.

El apoyo de Rusia al gobierno sirio ha sido crucial para que el régimen de Bashar Al-Assad no caiga a pesar del estallido de la Primavera Árabe. En 2015, por ejemplo, Rusia envió fuerzas militares a Siria en apoyo del régimen de Al-Assad, a pesar de advertencias por parte de países de la OTAN.

Si bien la guerra civil no ha terminado oficialmente, el ejército liderado por Bashar Al-Assad se impuso a las demás facciones, incluyendo aquellos apoyados por EE. UU. A finales de 2018, Bashar Al-Assad retomó control sobre la capital, Damasco, y tanto Irán como Rusia han expresado su voluntad en coadyuvar en el proceso de recuperación económica.

Según un reporte de Oxford Analytica, se estima que Irán ha invertido más de 40 MMD en Siria. Esto incluye proyectos en energía, manufactura, transportes, construcción y créditos para el comercio. Para contrarrestar las sanciones de Estados Unidos, Irán está promoviendo acuerdos para la integración económica de la región bajo su auspicio.

Por su parte, Rusia está enfocándose en fortalecer instituciones sirias. Los severos daños a las redes de transporte y elevados niveles de corrupción complican hacer negocios. Por lo tanto, la estrategia de Rusia consiste en reconstruir el gobierno con el fin de supervisar “desde arriba” el proceso de recuperación económica y de contar con apalancamiento político en las negociaciones futuras a las que llegue el gobierno sirio.

En otras palabras, Irán está expandiendo relaciones comerciales mientras que Rusia se está enfocando en robustecer las instituciones gubernamentales. Los investigadores de Oxford Analytica mencionan que no se vislumbra un confrontamiento violento entre ambos países, dado que sus estrategias son diferentes. No obstante, es necesario monitorear actividad en la fase de reconstrucción para anticipar el futuro de Medio Oriente y de la diplomacia que, por ahora, tiene a los países occidentales al margen.

 

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Photo by Ahmed Abu Hameeda on Unsplash

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