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En defensa de la democracia y las instituciones

Una de las consecuencias de la falta de seguridad, dentro de los regímenes democráticos, es que éstos van perdiendo el apoyo popular cuando los gobiernos emanados de las urnas no pueden reducir los niveles de violencia. Ésta puede ser una de las causas de la pérdida de apoyo o del descontento con nuestra democracia.

El hartazgo social, por los altos niveles de criminalidad, se ha traducido en episodios violentos de manifestaciones, ya no solo contra personas específicas dentro de los distintos niveles de gobiernos, sino contra las instituciones. Es, en este sentido, peligroso para nuestra democracia que estemos llegando a repudiar socialmente las instituciones, que se supone son pilares de nuestra democracia. Al final, eso es tanto como repudiar la democracia misma.

Por otro lado, si bien cualquier manifestación social parte de un evento concreto, pareciera que estamos más concentrados en resolver esos episodios que en generar cambios profundos. Es decir, si bien las manifestaciones contra actos y delitos cometidos por funcionarios públicos parten de víctimas específicas, la exigencia social no debiera ser solo dar solución a ese caso, sino generar cambios que permitan que la impartición de justicia sea rutinaria, para todos, en todas las circunstancias.

Como sociedad, debemos buscar el fortalecimiento de las instituciones en favor de mejorar nuestra democracia, no denostarlas. Ir en contra de las instituciones es darnos un balazo en el pie. Al final del día, el gobierno necesita de las estructuras de las policías y los fiscales o procuradurías. Busquemos mejorar sus protocolos de actuación. Pedir renuncias de funcionarios o la desaparición de instituciones no abona a la causa mayor de mejorar la impartición de justicia en nuestra ciudad y en el país.

Las instituciones no se crean de la noche a la mañana. La institucionalización de la impartición de justicia es un proceso claramente no terminado, pero está en evolución en la dirección correcta. Quisiéramos –como sociedad– que esta evolución de nuestro sistema de impartición de justicia diera resultados en el corto plazo. No será así. Después de décadas viviendo dentro de un sistema inquisitorio y corrompido, hay inercias dentro de las instituciones que van a tardar en cambiar.

Sin embargo, debemos trabajar porque las instituciones sean tan sólidas que, sin importar quién esté a la cabeza de éstas, confiemos en su trabajo. Llegar a ese nivel de confianza pasa porque las manifestaciones sociales ejerzan presión en esa dirección. Si las manifestaciones están encaminadas a buscar que un caso en particular se solucione, quizá lo logren, pero entonces cada vez que se repita esa situación, se necesitará una manifestación de igual magnitud.

Si como sociedad tenemos claro que el objetivo es mejorar nuestra democracia, a través de instituciones que funcionen en favor de la población, podremos aprovechar mucho mejor las manifestaciones espontáneas que surgen de casos específicos, que indignan a la sociedad. No solo busquemos solución a casos específicos, que nuestro objetivo primordial sea la justicia para todos, en todo momento, en todas las circunstancias.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/08/20/en-defensa-de-la-democracia-y-las-instituciones/.

Photo by Jezael Melgoza on Unsplash

 

Malas señales para la economía

La semana pasada, el precio de la mezcla de petróleo mexicano cayó a menos de 50 dólares por barril, ocho dólares menos de lo presupuestado en la Ley de Ingresos para este año fiscal; sin embargo, ésta es una de las últimas señales que debieran poner en alerta al gobierno mexicano.

La agencia Moody’s señaló apenas el jueves pasado que la falta de coherencia en las políticas del gobierno está impactando negativamente la llegada de inversión privada y tendrá un efecto negativo, tanto para el presente año, como para el 2020. En este mismo sentido, Bloomberg publicó que empresarios entrevistados por la revista califican las políticas de la actual administración como erráticas, con lo cual se está frenando la inversión.

Este estancamiento en la inversión es una de las causas del tan lamentable crecimiento del 0.1% durante el segundo trimestre del año. Recordemos que durante el primer trimestre la economía se contrajo 0.2%. Asimismo, tanto el gobierno federal, como los principales bancos a nivel mundial, han bajado la estimación de crecimiento de la economía mexicana.

Por si fuera poco, el Inegi dio a conocer el comportamiento del consumo privado, el cual tiene el crecimiento más débil en una década. El consumo privado creció apenas un 1% a mayo de 2019, muy por debajo del mismo periodo de las administraciones de FoxCalderón y Peña Nieto, cuyos avances fueron de 3.7%, 3.1% y 1.7%, respectivamente. Además, la venta de autos suma ya 26 meses consecutivos a la baja. Así, se estima que este año las ventas para el mercado interno disminuirán un 7%. Toyota, por ejemplo, bajó sus expectativas de ventas en 10 mil unidades. Si bien la producción no ha caído, se mantiene a flote gracias a la exportación de autos.

Frente a este panorama, la SHCP dio a conocer la implementación de medidas para reactivar la economía. Planean adelantar licitaciones previstas para el 2020 y movilizar 485 MMDP; sin embargo, aunque se adelanten las licitaciones en materia de infraestructura, los trabajos formales iniciarán hasta enero de 2020. Por otro lado, la inyección en la economía tiene como fin incentivar la inversión física y el consumo privado a través del crédito.

Lo que vemos es que la realidad está alcanzando la austeridad republicana de la 4T. Estas medidas solo serán suficientes si el gobierno lopezobradorista reconoce su inicial falta de visión de la economía y agiliza la erogación de recursos, sobre todo en materia de infraestructura, y deja de privilegiar la transferencia de efectivo como programas sociales.

En un contexto adverso a la economía global, derivado de las guerras comerciales, principalmente entre China y Estados Unidos, e incertidumbre por el Brexit y las sanciones unilaterales de EEUU contra Irán, México debe actuar con firmeza, con políticas que activen la inversión, tanto pública, como privada, en proyectos que generen crecimiento económico a largo plazo y no medidas que solo incrementen en gasto corriente favoreciendo la creación de clientelas. El gobierno lopezobradorista debe dejar de pensar en las siguientes elecciones y pensar en las generaciones por venir, en dejarles un mejor país. Las transferencias directas de recursos a la población no mejorarán la calidad de vida de la población en el largo plazo.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/08/13/malas-senales-para-la-economia/.

Photo by Jp Valery on Unsplash

Sheinbaum, ¿previniendo la violencia o creando miedo?

La creación de la Guardia Nacional (GN) ha sido –por demás– caótica. De inicio, el gobierno argumentó que se encargaría de apoyar las labores de seguridad pública de los gobiernos estatales y municipales. La ex subsecretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Patricia Burgarín, mencionó en febrero de este año, en una reunión de la AMCHAM, que la Policía Federal (PF) no desaparecería y que solo algunos de sus elementos habrían de ser transferidos a la GN; sin embargo, hoy vemos que la PF está en proceso de desaparición. Asimismo, la Guardia Nacional hoy tiene responsabilidades muy distintas a las de solo apoyar a las entidades en tareas de seguridad.

Vale la pena mencionar que el artículo 92 de la Ley de la Guardia Nacional señala que “…los convenios de colaboración que se suscriban entre la Secretaría y las entidades federativas o municipios contendrán las aportaciones que, en su caso, deberán hacer éstos cuando la Guardia Nacional realice tareas de seguridad pública de competencia local”. Hace algunas semanas, elementos de la Guardia Nacional fueron desplegados en la Ciudad de México; sin embargo, apenas el viernes pasado, el gobierno de la Ciudad de México (CDMX) publicó en la Gaceta Oficial la Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana de la CDMX en donde se establece que el gobierno de la ciudad puede establecer acuerdos con la GN (artículos 72 y 73). Esto quiere decir que antes del viernes no existían mecanismos legales para establecer convenios entre el gobierno de la CDMX y la GN, ¿bajo qué esquema estaban colaborando la GN y las agencias de seguridad locales? Ahora bien, si fuera el caso de que ya existe un convenio de colaboración, ¿qué y cuántos recursos está aportando la Ciudad de México? Por cierto, Claudia Sheinbaum ya reconoció, en entrevista con MVS noticias, que aún no existen convenios, ¿estamos ante una ilegalidad?

Esas son preguntas que podrían quedar en el aire si el trabajo entre la Guardia Nacional y el gobierno de la CDMX tuviera objetivos concretos y esquemas de colaboración que previnieran o disuadieran el delito. No obstante, nos encontramos con que efectivos de la GN realizan inspecciones al azar a usuarios del metro de la mano de policías locales. Hay que ser muy claros, las inspecciones aleatorias no disuaden el crimen, generan miedo en la sociedad, sobre todo cuando las llevan a cabo militares.

Este tipo de acciones más que prevenir el delito van encaminadas a posicionar una candidatura a la Presidencia en el 2024. Estas son acciones vistosas, pero no efectivas. Los delitos de alto impacto en la CDMX no están dentro de los vagones del metro, están afuera, al salir del banco, al salir del propio metro (los recientes secuestros de mujeres), fuera de los colegios, en las vías primarias como Reforma, Periférico o Insurgentes. Dentro del metro hay carteristas y vagoneros, y para atacar esos crímenes no hace falta la Guardia Nacional, hace falta voluntad de las autoridades locales.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/08/06/sheinbaum-previniendo-la-violencia-o-creando-miedo/.

 

¿Un Presidente todopoderoso?

Una de las banderas con que gobernó el priismo, desde su conformación hasta que perdió la presidencia en el año 2000, fue el paternalismo; es decir, la idea de un Presidente todopoderoso. Solo el Presidente podía solucionar problemas o solo a través de conexiones vinculadas a determinados funcionarios. Esos gobiernos priistas no se ocuparon de institucionalizar al país; es decir, de generar los cauces adecuados dentro de las instituciones, para que la población pudiera acceder a programas sociales o interponer quejas o denuncias sin necesidad de “intermediarios”, que en realidad eran parte de un entramado de corrupción.

Las administraciones de Vicente FoxFelipe Calderón y Enrique Peña Nieto avanzaron, no a la velocidad deseada, en la institucionalización del país. En esos 18 años se empezó a cambiar, no sin resistencias, la idea de que el Presidente podía hacerlo todo o no hacerlo. Se invirtió en la creación de organismos desconcentrados y con autonomía de gestión que democratizaran la toma de decisiones al interior del gobierno. Asimismo, los avances en materia de transparencia y acceso a la información han puesto límites a la discrecionalidad con que operaban algunos programas, sobre todo, de desarrollo social. Y esto vino de la mano con las agencias encargadas de evaluar las políticas de gobierno.

Las resistencias ahí han estado, dentro y fuera del gobierno, no obstante, fuimos avanzando en la dirección adecuada. Si bien no se ha logrado materializar el Sistema Nacional Anticorrupción, clave en la democratización de las instituciones y en acabar con la idea del paternalismo centrado en personajes, sí hubo avances –sobre todo– en cambio de mentalidad de la población. El gobierno lopezobradorista está trayendo de regreso la idea de un personaje todopoderoso que puede resolverlo todo, sin ayuda de las instituciones, sin si quiera la asesoría de su gabinete. El culto a la personalidad es muy peligroso, no solo atenta contra los avances democráticos que hemos tenido en México, sino que le regresa a la población la idea de que solo con “palancas” se puede acceder o solicitar programas al gobierno.

No se entiende –por ejemplo– la necesidad de que un Presidente esté poniendo en la agenda pública temas como la subasta de bienes asegurados al crimen organizado. Un Presidente debería velar por el desarrollo del país, por generar mejores condiciones de vida para poblaciones vulnerables, mejor educación, yo que sé, pero no para presumir este tipo de “logros”. Esto es política barata.

No puede contarse como logro de un gobierno vender la casa asegurada a Zhenli Ye Gon. Esa venta es un tema de las instituciones del gobierno, ni siquiera del quehacer de alguna secretaría, sino de organismos secundarios, como el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes. Lo único que está generando el Presidente es mantener, en el imaginario colectivo, la idea de que solo él puede hacer que el gobierno actúe, en lugar de avanzar en la institucionalización de la toma de decisiones en la administración pública. Esto es seguir atentando contra la democracia y contra las instituciones.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/07/30/un-presidente-todopoderoso/.

 

Coneval, ¿la siguiente víctima del lopezobradorismo?

Auxilio es lo que pedía el extitular del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Gonzalo Hernández Licona. El Coneval es la instancia dedicada a evaluar las políticas públicas en materia de desarrollo social, es decir, en disminución de la pobreza y desigualdad. La semana pasada pudimos leer al propio Hernández Licona hablar sobre las asfixiantes medidas que el gobierno federal ha solicitado al Coneval para cumplir con su atroz austeridad republicana y que, muy probablemente, tengan como consecuencia que el Consejo se vea imposibilitado de realizar su trabajo.

En un país con más de 50 millones de habitantes viviendo en condiciones de pobreza, y con un gobierno que ha dicho “primero los pobres”, no se entiende que se quiera desmantelar la instancia encargada de decirnos a los mexicanos cómo vamos en el combate a la pobreza y en la mejora de las condiciones de vida de quienes menos tienen. Las políticas públicas que no son evaluadas no pueden corregirse o mejorarse, ¿a quién le conviene desaparecer las cifras de pobreza? A un gobierno que no busca disminuir estos índices, sino crear clientelas a partir de programas sociales. Es decir, no se pretende que las personas superen las condiciones de pobreza, sino que se vuelvan dependientes del apoyo del gobierno federal, asociado al partido político que lo encabeza.

Este es un intento más del gobierno lopezobradorista por atentar contra las instituciones base de nuestra democracia. La evaluación de políticas públicas está en el quehacer diario de cualquier régimen democrático. Así, la evaluación de las acciones del gobierno sí es parte de la rendición de cuentas de los funcionarios públicos y de la transparencia gubernamental, no así las conferencias de prensa ni los informes por 100, 200 o 500 días de trabajo de algún gobierno.

Hernández Licona apuntó que la desaparición de las direcciones generales adjuntas de la estructura del Coneval significará eliminar a los funcionarios que materializan la evaluación y las tareas sustantivas de la institución. Las direcciones generales adjuntas no fueron caprichos de administraciones pasadas, como ha querido hacer creer el Presidente a la opinión pública, sino que son responsables directos de la ejecución e implementación de políticas públicas, como en el caso del Coneval. Por otro lado, perder a los funcionarios que ostentan estos cargos significa –asimismo– perder lo más valioso de cualquier trabajador, su experiencia y conocimiento.

Si bien la otrora Secretaría de Desarrollo Social, hoy del Bienestar (a saber de quién), emitió un comunicado de prensa reconociendo la importancia del Coneval y dando cifras sobre el presupuesto de la institución, no hace nada por aclarar los requerimientos de austeridad que se le quiere imponer. El gobierno lopezobradorista está intentando que la figura presidencial vuelva a acumular poder a expensas de las instituciones que soportan la (perfectible) democracia mexicana. El peligro está ahí, pero –afortunadamente– hay personas dispuestas a dar la pelea por las instituciones del Estado mexicano.

 

Ricardo Solano Olivera, MSc.

 

Columna originalmente publicada en https://laopinion.de/2019/07/23/coneval-la-siguiente-victima-del-lopezobradorismo/.